Un día miré un taxi con el nombre de la cooperativa “Alejandro Fiallos”, uno de los ministros corruptos de la administración de Arnoldo Alemán y ahora veo el desalojo de los tomatierras que ya habían bautizado los lugares como “Laureano Ortega Murillo”, “Daniel se queda”, “Rosario Murillo” y otros tantos.

Ellos mismos dicen que líderes del partido del gobierno les dijeron que fueran a tomarse las tierras, pero a cambio tenían que participar en el desalojo de los tranques y manifestaciones gritando “el comandante se queda”. 

¿Por qué lo hacen? La respuesta es sencilla, a los personajes con estos nombres les encanta que les alimenten su ego y en el caso de los que tienen más poder, pues les llegan con los nombres de sus hijos y claro, miran que la gente los menciona, entonces los privilegia, pero con los tomatierras no ocurrió eso. Se metieron a tierras de los allegados a la dictadura y estos reclamaron a sus jefes para quienes las categorías son diferentes. Primero los más serviles y útiles, después los otros que con otro caramelo los vuelvo a convencer. Pobre historia la de los tomatierras, igual que los saqueadores de tiendas que quedaron como ladrones, después que fueron empujados por quienes hoy dicen que el país volvió a la normalidad.

Mario Mairena Martínez, periodista 

Hasta el nombre del chigüín tenor le habían puesto a un lugar ocupado por los tomatierras.

Uno de los que participaron en los saqueos.

La joven que fue bautizada en las redes sociales como “Lady Saqueo” por haberse llevado zapatos de un supermercado.

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