“Nueva evidencia incrimina a Silvio Báez en conspiración golpista y terrorista” tituló el portal oficialista “El 19” al hablar sobre unas grabaciones que le atribuyen al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez.

El prelado católico ha respondido con dos tuits en los que denuncia ser víctima de una campaña de represión, desprestigio y acoso por parte del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo y que pronto presentará las pruebas “de todo esto” en sus redes sociales.


De todos los obispos, monseñor Silvio Báez es al que más atacan en las redes sociales los seguidores del gobierno, seguido de monseñor Rolando Álvarez y en tercer lugar, monseñor Abelardo Mata, quien en el diálogo encaró al presidente Daniel Ortega señalándole que Nicaragua estaba viviendo una revolución cívica, sin armas porque el pueblo quiere vivir en democracia y justicia.

Monseñor Silvio Báez en los días más agudos de la crisis con el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio apostólico, Stanislaw Waldemar. 

Monseñor Silvio Báez departe con el papa Francisco en El Vaticano.

COINCIDENCIAS CON MONSEÑOR ROMERO

Lo que ocurre en la actualidad con monseñor Silvio Báez pareciera ser una repetición de los ataques que el gobierno salvadoreño y sus simpatizantes hicieron hace 40 años contra el hoy santo, monseñor Óscar Arnulfo Romero, a quien calificaron de terrorista antes de asesinarlo un 24 de marzo de 1980.

“…me contaron que cuando sacaban mi valija ayer, alguien dijo “ahí va la verdad”. La frase breve me llena de optimismo, porque en mi valija no traigo contrabando, ni traigo mentira, traigo la verdad…”. Esto lo dijo monseñor Óscar Arnulfo Romero en el aeropuerto de El Salvador, el 18 Febrero de 1979.

A monseñor Romero le quitaron la vida por decir precisamente la verdad y después de pedir en nombre de Dios que cesara la represión y que los soldados dejaran de disparar al pueblo.

Por su vida y ejemplo, monseñor Óscar Arnulfo Romero fue declarado santo por el papa Francisco el pasado 13 de octubre, plasmando en su trayectoria toda la campaña de persecución y calificativos que alimentaron el odio en su contra hasta que lo asesinaron.

“TERRORISTAS INVOLUCRAN A MONSEÑOR ROMERO”, decía la “noticia” de primera plana, con letras grandes, luego, con letras pequeñas se burlaban del religioso, según publicación del diario  La Opinión en junio de 1978.

Los ataques de los medios ofcialistas contra monseñor Romero.

“Sale a recibir consignas: Monseñor Romero, quien se encuentra sumamente preocupado por sus enlaces con grupos terroristas salió fuera del país – según informaron fuentes del palacio arzobispal – con el objeto de reunirse con ciertos elementos que se encargan de transmitir las consignas de la subversión internacional. En otras fuentes se dijo que se trata de un viaje de negocios (el terrorismo es un buen negocio) y que aprovecharía la oportunidad para efectuar consultas en clínicas de neurología”.

A monseñor Romero lo asociaban con el terrorismo. Sus difamadores no se  escondían. Eran claros, directos, no tenían una pizca de decencia. Su índice de maldad y de difamación era tal que llegaron a decir que el hoy santo tenía problemas mentales y que estaba poseído por el demonio.

“…Me hacen un inmenso honor cuando me rechazan, porque me parezco un poquito a Jesucristo que también fue piedra de escándalo…”. Monseñor Óscar Arnulfo Romero. 31 Diciembre 1978. 

Última homilía de monseñor Óscar Arnulfo Romero

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