El eclipse para los mayas, conflicto entre la Luna y el Sol

Para los antiguos mayas, lo eclipses solares, eran días de penumbra y zozobra ya que pensaba que la Luna se devoraba al Sol.

Pensaban que podía terminar el mundo, podía terminar la vida y ellos al ver un eclipse solar o un eclipse lunar pensaban que Venus estaba mordiendo a este astro”, reveló Antonio Benavides Castillo, delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Campeche.

Kinich Ahu, el dios Sol para los mayas era el dador de vida, un reflejo de orden cósmico estable y los eclipses solares al opacar el astro rey rompían con este orden y regularidad por lo que eran considerados un mal augurio.

Decían que había un conflicto y al haber un conflicto la Luna mordía al Sol, pero había épocas en que el Sol mordía a la Luna y por eso llamaban ellos para el Sol el Chi’ibal k’iin y para la Luna el Chi’ibal uj”, agregó Nehemías Chi Canche, investigador de la cultura maya.

Los mayas todo lo relacionaban con sus dioses y en ese sentido un eclipse era algo, era un presagio negativo y en esto asocian por ejemplo la sequía o a esto asocian por ejemplo una guerra o asocian la mortandad o asocian la muerte del maíz”, dijo Antonio Benavides Castillo.

Los mayas fueron una civilización que profundizó como pocos en la ciencia y en las artes. Tenían el conocimiento de cuando sucederían estos acontecimientos cósmicos y los plasmaron en el Códice de Dresde.

Ellos podían de hecho predecir los eclipses, los mayas llegan a tal grado de precisión en sus registros calendáricos de sus registros de como aparece el Sol, de cómo aparece la Luna en cada equis tiempo”, aseguró Antonio Benavides Castillo, delegado del INAH en Campeche.
Durante los eclipses los mayas realizaban danzas y rituales con la creencia de que el ruido ahuyentaba el conflicto entre el Sol y la Luna.

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