En 1973, cuando el general Augusto Pinochet dio un golpe de Estado al presidente Salvador Allende, el Estadio Nacional de ese país fue utilizado como una gigantesca cárcel donde se torturaba y asesinaba a los que apoyaban al presidente socialista. Según investigaciones históricas más de 20 mil personas pasaron por ese coloso en tiempos de represión. 

Por eso, el Estadio Nacional, de Chile rinde permanente homenaje a las miles de víctimas con un sector de la tribuna norte que permanece vacía, sin remodelar y con el mensaje ‘Un Pueblo sin Memoria es un Pueblo sin Futuro’.

Sector donde se le rinde homenaje a las víctimas de la represión.

La ‘Escotilla Ocho’ del Estadio Nacional fue la puerta de ingreso de los prisioneros durante la dictadura de Augusto Pinochet, por eso permanece en el recuerdo de los chilenos con el objetivo de condicionar el futuro de la nación al recuerdo de los hechos más dolorosos del país en su historia de los cuales uno de los más conocidos y llevado a canción es la muerte del cantante Víctor Jara. 

Tras la llegada de la democracia después de la caída del régimen militar, el gobierno de Patricio Aylwin hizo un acto masivo en 1990, como desagravio por el uso que el Estado chileno había hecho del recinto. En dicha ocasión el presidente pidió solemnemente perdón a las victimas.

Para cada conmemoración de la fecha 11 de Septiembre, grupos y organizaciones de DDHH acostumbran hacer velatones en las afueras del recinto. También en el interior jugadores han hecho ofrendas florales en el sector de la galería.

¿QUE TIENE QUE VER CON NICARAGUA?

En el caso de Nicaragua, el Estadio Nacional Dennis Martínez inaugurado el 19 de octubre del año 2017 con un costo de aproximadamente 35 millones de dólares, con los acontecimientos que comenzaron en abril del año pasado, fue utilizado como guarida de refresco para los paramilitares del gobierno Ortega-Murillo y lugar de ubicación para miembros de la Policía Nacional, según se ha evidenciado en denuncias e imágenes.

Esta forma de hacer uso de un lugar destinado a la recreación del pueblo, es similar a lo ocurrido con el Estadio Nacional de Chile, uno como cárcel y en el caso de Nicaragua como punto del cual salían los paramilitares del gobierno Ortega-Murillo y donde se ubicaban trancotiradores que disparaban contra el pueblo 

Miembros de las llamadas turbas del gobierno descansan dentro del Estadio Nacional.        

En una de esas imágenes, tomadas el 20 de abril del 2018, se puede apreciar a las llamadas turbas o paramilitares tomando descanso dentro del Estadio Nacional, el propio día en que un disparó le quitó la vida al niño Álvaro Conrado y otros jóvenes fueron asesinados cuando protestaban en las cercanías de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y la Universidad Centroamericana (UCA). 

La ocupación del Estadio Nacional también se dio por parte de la Policía Nacional y la ciudadanía ha denunciado que desde ese lugar se hizo uso de francotiradores para asesinar jóvenes, tal como se aprecia en esta imagen que circuló en las redes sociales. 

En el círculo se aprecia la silueta de una persona que para la ciudadanía se trata de un francotirador.

Hasta la fecha, la Policía Nacional no ha dado explicaciones sobre el uso que se le dio al Estadio Nacional y su relación con la represión, pero para los universitarios que han sido víctimas de disparos provenientes de ese lugar, la ocupación se debió a lo estratégico que se ubica propiamente frente a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). 

La visión estratégica que da el Estadio Nacional en dirección a la UNI y la catedral.

UNA DONACIÓN QUE SE HIZO DEUDA
En febrero del año 2014, la Embajada de Taiwán en Nicaragua dio a conocer que ese país asiático donaría 30 millones de dólares para llevar a cabo la construcción de un estadio de béisbol. La noticia alegró al pueblo nicaragüense que vería coronado su sueño de tener un estadio que remplazara al viejo estadio nacional construido en tiempos de Somoza.

Sin embargo. después que Taiwán entregara el dinero, no fue hasta enero del 2015 que el presidente Daniel Ortega diera a conocer que ese dinero había sido utilizado para ayudar a los damnificados por el terremoto del 2014 y para construir Ciudad Belén. Rendición de cuentas no hubo.

Ese mismo año, la Alcaldía dio a conocer que había concretado un préstamo con Banpro para construir el nuevo estadio y comenzó el show mediático por la construcción confundiendo a quienes muchos creen a la fecha que esa construcción se debió a una donación de Taiwán, lo que tuvo su incentivo porque su inauguración fue precisamente con una serie entre Nicaragua y Taiwán.

Lo cierto es que hay nuevo estadio de béisbol, pero no pertenece a los nicaragüenses, sino al Banpro de Ramíro Ortiz Mayorga, mientras no se cancele la deuda que no se sabe si es por 30 millones de dólares o 35 millones de dólares, cuyos abonos son tomados del presupuesto de la República para ser enviados a la Alcaldía de Managua y de allí a la institución financiera.

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