El huevo, un alimento indispensable

Si alguna vez te has preguntado si has comido demasiados huevos o has dudado sobre cuántos utilizar para preparar un rica torta, seguramente también has sido víctima de lo que hace ya unos años se identificó como mito. No eres el único. Existe la creencia generalizada de que comer muchos huevos es perjudicial para la salud; que contienen mucho colesterol y por tanto, son malos para el corazón.

Sin embargo, esta teoría no solo ha ido desmoronándose con el paso del tiempo, sino que diversas investigaciones internacionales sugieren que aumentar la ingesta de este alimento puede incluso ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares.

“A pesar de que contiene considerables cantidades de colesterol en la yema, se ha demostrado que el consumo de huevo no tiene ninguna repercusión negativa en la salud”, señala la Doctora Ana López Sobaler, directora del departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Esto se debe a que la relación entre el colesterol dietético (presente en los alimentos) y el incremento de los índices en sangre, es mínima y para nada directa. López Sobaler asegura que “lo que realmente sí es un factor determinante es la cantidad de grasas saturadas”. Aunque la mayor parte de los alimentos ricos en colesterol son también ricos en grasas saturadas, no sucede así con el huevo. ¿De dónde viene pues su mala fama?

«Se ha demostrado que el consumo de huevo no tiene ninguna repercusión negativa en la salud»

Ana López, doctora en nutrición

Para López Sobaler la falsa creencia procede de los años 60, cuando se descubrió que tener un alto colesterol en sangre implicaba un mayor riesgo cardiovascular. Entonces se pensó que la solución era abandonar el consumo de alimentos que fuesen ricos en este nutriente. El mensaje que se envió a la población fue sencillo: “Para cuidar su salud, controle el consumo de huevos”.

En los 70, la Asociación Americana del Corazón (del inglés, American Heart Association) llegó incluso a recomendar reducir la ingesta a un máximo de tres a la semana. Años después, la comunidad científica comenzó a modificar sus recomendaciones dietéticas sobre el tema.

El huevo puede servirse en muchas formas

¿Cuántos huevos es saludable comer al día?

Un estudio de la Universidad de Pekín publicado en 2018 tras casi diez años de investigación y recogido por la revista médica Heart , concluye que comer un huevo diario –o lo que es lo mismo, siete a la semana– podría reducir drásticamente el riesgo de sufrir un infarto o un ictus.

Una vez desmitificado el problema del colesterol, López Sobaler añade que estos resultados encuentran su explicación en que el huevo es uno de los alimentos más valiosos nutricionalmente por la gran cantidad de nutrientes esenciales que contiene. Por eso, aunque consumirlo no es perjudicial, no hacerlo sí puede llegar a serlo.

El huevo es uno de los alimentos más valiosos nutricionalmente por la gran cantidad de nutrientes esenciales que contiene

Asimismo, López Sobaler sostiene que la cifra de un huevo al día se adecúa a las “tres raciones semanales (siendo cada una de dos unidades en adultos) recomendadas en las guías internacionales de alimentación saludable”, como la que propone la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

Para Marta Ramírez, dietista-nutricionista experta en nutrición deportiva, los beneficios de incorporar un huevo diario a la dieta se explican por su alto aporte nutricional. Según datos ofrecidos por el Instituto de Estudios del Huevo (IEH), este alimento contiene gran cantidad de proteínas, vitaminas (A, B2 o B12, entre otras) y minerales de origen animal de fácil absorción como el hierro o el fósforo. Además, al ser poco calórico, suele ser una de las opciones favoritas en las dietas deportivas. Eso sí, siempre y cuando no se caiga en estereotipos.

Di no a los huevos crudos

Atrás queda la famosa imagen del boxeador Rocky Balboa bebiendo de trago tres huevos crudos. “Si no se cocinan, el cuerpo no es capaz de digerir la proteína correctamente”, advierte Ramírez. Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta práctica supone un riesgo alimentario por la transmisión de enfermedades como la salmonelosis.

Otro mito consolidado, sobre todo en la rutina de personas deportistas, es el de retirar la yema y tomar únicamente las claras. Ramírez y Sobaler coinciden en que esto es un error. La gran mayoría de nutrientes y más de la mitad del contenido proteico está en la yema; así que, desechar una parte del huevo es renunciar a la mayoría de los beneficios que este aporta.

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