A las palabras del vicecanciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke de que la Organización de Estados Americanos (OEA) estaba interviniendo en los asuntos internos del país centroamericano en la 49 sesión de Cancilleres de ese organismo continental, el representante de Venezuela nombrado por Juan Guaidó Julio Borges, respondió que los derechos humanos y la democracia no tienen fronteras y que su defensa no es injerencismo. 

La presencia del nombrado por Juan Guaidó en el foro de la OEA suscitó la protesta de varios países, entre ellos Uruguay que desde el comienzo del cónclave se retiró, pero fueron más evidentes las protestas de aquellos países que dependen del petróleo venezolano como varias islas del caribe que pidieron que su reclamo fuera asentado en las actas de las resoluciones en las cuales estuviera el voto de Julio Borges. 

Sin embargo y pese a esas protestas, la Asamblea General de la OEA aprobó con 20 votos a favor, 5 en contra, 8 abstenciones y una delegación ausente (Uruguay), la resolución que propone la creación de una comisión de alto nivel que en un plazo de 75 días deberá informar sobre la crisis en Nicaragua. 

La resolución titulada «La situación de Nicaragua» fue propuesta por Canadá, Brasil, Argentina, Chile, Costa Rica, Estados Unidos y Perú. 

Según la resolución, las gestiones y el plazo de 75 días son parte del proceso que se sigue para la aplicación del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana, en caso de que se hayan agotado todos los mecanismos de negociación, se continúe violentando los derechos humanos y exista falta de democracia en Nicaragua. Para tal medida se requiere el voto favorable de dos tercios de los 35 miembros de la OEA, o sea 24 votos.

EL ARTÍCULO 20 DE LA CARTA DEMOCRÁTICA
En caso de que en un Estado Miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático, cualquier Estado Miembro o el Secretario General podrá solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y adoptar las decisiones que estime conveniente.

El Consejo Permanente, según la situación, podrá disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática.

Si las gestiones diplomáticas resultaren infructuosas o si la urgencia del caso lo aconsejare, el Consejo Permanente convocará de inmediato un período extraordinario de sesiones de la Asamblea General para que ésta adopte las decisiones que estime apropiadas, incluyendo gestiones diplomáticas, conforme a la Carta de la Organización, el derecho internacional y las disposiciones de la presente Carta Democrática. Durante el proceso se realizarán las gestiones diplomáticas necesarias, incluidos los buenos oficios, para promover la normalización de la institucionalidad democrática.

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