Timoteo 6:10

“La raíz de todos los males, es el amor al dinero”.

Que hubo un escándalo en la reunión convocada por la Unidad Azul y Blanco en Costa Rica no es nada nuevo y mientras el orteguismo baila de alegría porque dice mirar división en las filas opositoras y en las filas azul y blanco hay confusión, analicemos —con la ayuda de una exiliada—  lo que hay detrás de lo ocurrido.

Un auditorio del hotel había sido alquilado por el organismo “Hagamos Democracia” para un evento al que fueron invitadas 120 personas, entre exiliados nicaragüenses, pero cuando se desarrollaba la actividad, irrumpieron dos grupos a provocar un alboroto.

Ambos grupos eran dirigidos respectivamente por Noemí Pavón y Lisseth Valdivia, dos nicaragüenses que manejan refugios de compatriotas exiliados en Costa Rica, cada una con un aproximado de 100 personas a quienes les dan alimentación y hospedaje, pero eso es mínimo comparado con los más de 40 mil exiliados que hay en el vecino país.

Al consultar a exiliados nicaragüenses en Costa Rica, expresaron que tras lo ocurrido ayer en San José lo que hay es el resultado de las divisiones internas que hay entre quienes reciben donaciones “en nombre de la lucha del pueblo nicaragüense” y se resisten a rendir cuentas claras, mirando a la Unidad Azul y Blanco como el organismo que busca controlarlos.  

En señalamientos similares se han visto otros personajes por parte de nicaragüenses que pasan penurias, mientras otros viven en apartamentos y hoteles dándose la gran vida a costa de ellos. 

TODO ESTABA NORMAL

“La reunión se desarrollaba de forma tranquila. Escuchamos el planteamiento de los que llegaron a Costa Rica y nosotros expresamos nuestras críticas y sugerencias, pero llegaron esos grupos a provocar un desorden que más bien hizo ver que los azul y blanco estamos divididos, expresa Martha, una exiliada que pide omitir su nombre para evitarse problemas.

Entre los que llegaron a la reunión en el hotel de San José, Costa Rica, estaban Medardo Mairena, Pedro Mena, Edwin Carcache, Félix Maradiaga, Violeta Granera, Juan Sebastián Chamorro, José Pallais, Mario Arana, como invitada estaba Mónica López Baltodano y entre los presentes estaba la periodista Lucía Pineda.

«EL PRINCIPAL OBJETIVO ES LA UNIDAD»

“Desde un comienzo, los de la Unidad Azul y Blanco nos dijeron que andaban buscando escuchar la opinión de las bases y tomar en cuenta nuestro sentir, lo que miramos bien, porque el principal objetivo es alcanzar la unidad”, señaló Martha.

“De pronto comenzaron a ingresar esta gente gritando que tenían que estar en el evento. Llegaron reclamando espacios. Eran como 80 y pude ver a Noemí Pavón y a Lisseth Valdivia, quienes manejan refugios y no les gusta rendir cuentas de las donaciones que reciben”, apuntó nuestra fuente.

Noemí Pavón es quien estuvo involucrada en el escándalo de los altares a la Purísima puestos en la Avenida Bolivar en el año 2014 y que por cada uno cobraba 40 mil dólares, por lo que fue acusada en los juzgados por dos socias que dijeron que se les fue arriba con 200 mil dólares por cinco altares”, recordó Martha.

Los altares que por unidad le costaron a los nicaragüenses, la suma de 40 mil dólares.

Mientras Noemí Pavón se ha declarado “la mama de los refugiados nicaragüenses en Costa Rica”, por el otro lado está Lisseth Valdivia conocida como “La Madrina”, ambas enfrentadas en las redes sociales, mientras la mayoría de exiliados pasan penurias.

Noemí Pavón, quien se ha declarado «la mamá de los refugiados nicaragüenses en Costa Rica».

LOS SEÑALAMIENTOS QUE EN SU MOMENTO HICIERA LA PERIODISTA TAMARA MONTES CONTRA NOEMÍ PAVÓN

«LA MADRINA» 

“La Madrina ha sido señalada de divisionista por el otro bando y tiene unos rollos todos turbios, con supuestas denuncias en el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) por trata de personas y lo último es que tres personas que estaban en su refugio, han sido asesinadas”, indicó la exiliada.

Así viven los nicaragüenses en uno de los refugios manejados por Lisseth Valdivia «la madrina». Foto tomada de un reportaje que hizo el New York Times.

Junto a Lisseth Valdivia, los exiliados miraron a Claudia Tenorio de quien dicen que es del PLC y siempre anda haciendo ruido a tal punto que en las redes sociales hizo graves señalamientos contra Noemí Pavón, quien tiene por costumbre amenazar con demandas en los juzgados por todo lo que dicen en su contra.

En estas imágenes tomadas de un video se mira a Claudia Tenorio diciéndole algo al oído a Lisseth Valdivia «la madrina».

Fue por ese enfrentamiento entre estas dos mujeres nicaragüenses que se dio el alboroto, indica Martha, señalando que en un momento dos jóvenes emplazaron directamente a Lisseth Valdivia diciéndole que hacía un mal manejo de las ayudas que recibía, desatando un pleito que casi inmediatamente repercutió en las redes como un fracaso de la reunión de los azul y blanco en Costa Rica.

“En cuestión de segundos, el pleito estaba viralizado en las redes. Fue un trabajo de sabotaje bien hecho, pero quedó en evidencia de los intereses que hay detrás”, indicó Martha, quien dice que eso se terminaría si se exigiera que un organismo centralice y rinda cuentas de las donaciones que se mandan para los exiliados nicaragüenses y que por el momento solo benefician a pequeños grupos.


 

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