*Nació defendiendo la revolución sandinista y terminó en manos del BANPRO 

*Periódico saca un comunicado anunciando su cierre, pero no aclara si lo hará también en la versión digital

*¿Cuántos periodistas más al desempleo?


Desde 1979, el diario La Prensa venía advirtiendo de la pesadilla que vendría sobre Nicaragua con el FSLN en el poder. Debido a eso, a ese periódico se le calificaba de “vendepatria”, “agente del imperio”, “financiado por la CIA” y muchos improperios.

En 1980 con el primer aniversario de la revolución sandinista, se dio una fisura en los socios de La Prensa. Xavier Chamorro Cardenal, hermano de Pedro Joaquín Chamorro exigía que se cambiara la política editorial y no se fuera tan confrontativo con el gobierno sandinista.

Como los demás socios de La Prensa no cedieron a las exigencias de Xavier Chamorro Cardenal, éste juntó a muchos trabajadores, entre ellos el doctor Danilo Aguirre Solís y se los llevó a fundar otro periódico, al que le pusieron por nombre El Nuevo Diario con su lema “un periodismo nuevo para el hombre nuevo” en alusión al “hombre nuevo” que se formaba con la revolución sandinista.

El Nuevo Diario en defensa de la revolución sandinista.

El Nuevo Diario nació en 1980 con la imprenta que había sido decomisada al diario “El Pueblo” y pasó a formar parte de la cadena de propaganda del gobierno sandinista junto a BARRICADA aunque con una línea un poco crítica.

El Nuevo Diario en los años 80.

Con el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro en 1990, El Nuevo Diario hizo cambios en su línea editorial y pasó a ser un medio crítico de la gestión del nuevo gobierno, mientras su subdirector y quien tenía el control informativo de ese periódico, Danilo Aguirre era diputado del FSLN.

En 1995, muchos cuadros del FSLN pasaron a formar el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), entre ellos Danilo Aguirre Solís, quien comienza a ocupar El Nuevo Diario como medio de propaganda de esa escisión del FSLN, lo que se evidenció más cuando para las elecciones de 1996 corre como candidato a diputado por el MRS.

En 1997 asume como presidente Arnoldo Alemán y El Nuevo Diario adopta una política de cuestionamientos por los evidentes actos de corrupción de líder del PLC, quien da inicio a una política de asfixia económica que fue superada cuando asume Enrique Bolaños.

La redacción de El Nuevo Diario antes de pasar a manos del BANPRO.

El Nuevo Diario arremetió fuerte contra el pacto de Arnoldo Alemán y Daniel Ortega ejecutado en el año 1998 lo que permitió la diputación regalada para Alemán y el control partidario de todos los poderes del Estado.

El pacto de Arnoldo Alemán con Daniel Ortega vino a cambiar totalmente la realidad en Nicaragua.

Terminado el periodo de Enrique Bolaños, era de esperarse la revancha de un Daniel Ortega trastabillado por la denuncia de su hijastra, Zoilamérica, del pacto viviente con Arnoldo Alemán y del amor confeso de Ortega con empresarios y banqueros. El periódico combativo que hacía temblar a los corruptos agonizó en el año 2011, hasta culminar con su venta al Banco de la Producción (BANPRO).

El cambio de administración significó un control editorial del BANPRO que puso como su enlace a su presidente ejecutivo Luis Rivas, quien era el que de verdad dirigía, mientras los que fueron nombrados en la redacción se limitaban a cumplir órdenes lo que al parecer no gustó a Luis Núñez, quien renunció dejando acéfalo el puesto de director y solo aparecía Douglas Carcache como subdirector.

Con el BANPRO como dueño, en El Nuevo Diario se desmontó el departamento investigativo y no se permitía a sus periodistas abordar temas que confrontaran con el gobierno Ortega-Murillo, hasta que estalló la rebelión cívica de abril del 2018 en la cual empresarios y banqueros se divorciaron del gobierno para ponerse al lado de quienes demandan libertades y democracia.

El Nuevo Diario al anunciar su cierre lo hace con un editorial en el que no señala del todo al gobierno y su política de bloqueo aduanero, porque contrario a La Prensa, al medio del BANPRO le habían liberado el papel e insumos, pero no avizoraron que esa “apertura de viejos amigos” no era para confrontar al gobierno, por lo que la Policía le cayó a volantes y textos que había impreso contra el gobierno Ortega-Murillo y ahora anuncian el cierre.

Liberado el papel por el gobierno Ortega-Murillo, en Ardisa, empresa adscrita a El Nuevo Diario, se imprimieron estas volantes.

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