En una aventura peligrosa se convirtió el hecho que una niña haya roto la rutina de juego con un carro de juguete y se haya desprendido a toda velocidad en una cuesta, pero gracias a que se mantuvo agarrada al timón, el hecho no terminó en tragedia.

Al haber logrado contactar al autor del video —vía Facebook— Abner Faz, este nos relató dónde y cómo fue que ocurrieron las cosas y que aunque pareciera gracioso, no lo es, por lo que se evidencia en la grabación.

Detalla Abner que el  hecho ocurrió en una ciudad de Tijuana, México, donde son características las calles empinadas y donde a la menor de edad siempre le prestaban un carro tipo “Rayo McQueen” que ya tira color rosado por el paso del tiempo, para que jugara y siempre lo hacía frenando con los pies hacia afuera, pero esta vez rompió la regla.

NO LE SIRVE BATERÍA

El carro es de batería, pero desde hace ratos no lo usan de esa manera, así que juegan con él empujándolo o frenándolo con los pies hacia afuera, indica Abner.

Esta es la manera en que siempre han frenado el carro de juguete.

Abner Faz indica que es hermano del dueño del carro de juguete y que estaba en su casa grabando a un gato pinto que estaba en la calle, cuando de pronto miró que la niña venía cuesta abajo, se pasó llevando al minino y el asunto fue cosa de tiempo para que el video se hiciera viral.

En el video se mira cómo se expuso la vida de la niña y por supuesto la del gato que después de seis vueltas salió corriendo “y es la fecha y no ha aparecido”, señala Abner Faz.

En el video, del cual ya se han hecho infinidad de memes y versiones, en el comienzo se puede escuchar los gritos de la niña, el momento en que se pasa llevando al gato y como el carro hace un torbellino, pega contra la acera, sigue su rumbo cuesta abajo y se nota que la menor de edad hace el intento de bajarse, pero no puede.

Según Abner Faz, el carro de juguete se detuvo hasta que terminó la cuesta y que gracias a Dios no pasó nada grave, más que los daños al pequeño “Rayo McQueen” que quedó en estado lamentable y con la promesa de no volverlo a prestar.

La niña que por suerte se mantuvo agarrada al timón del carro de juguete.

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