Los pies sobre una base que permite esquivar el tráfico sin contaminar, el cuerpo impulsado por un motor eléctrico capaz de generar hasta 500 W de energía, las manos sobre mangos de goma dirigiendo dos ruedas que llegan a los 25 km/h: así se siente conducir una de las patinetas eléctricas que están dominando el mundo y cuyo diseño se originó en 1915.

¿Cuál es el el impacto ambiental que generan las patinetas eléctricas?

En ciudades como San Francisco, Washington, Ciudad de México y Madrid, las patinetas eléctricas se han convertido en un transporte rápido que además es amigable con el medioambiente. Colombia no se queda atrás; desde el 2018. aplicaciones como Cosmic Co, Grin y Movo prestan el servicio.

Estos vehículos pueden recorrer 40 kilómetros con solo una carga y, aunque su velocidad máxima es de 25 km/h, la regulación en varias ciudades establece que su límite dentro de las vías secundarias es de 20 km/h.

La creciente oferta de ‘scooters’ eléctricas surge como una respuesta al tráfico en las grandes ciudades. “Me parece más rápido que un Uber o que mi carro, además ahorro lo del parqueadero”, afirma María Pujana, usuaria de este medio de transporte en Bogotá, Colombia.

Incluso Usain Bolt, exatleta olímpico y ganador de múltiples premios, se sumó al negocio de las ‘scooters’ eléctricas. Luego de su breve paso por el fútbol, Bolt lanzó en París su marca de patinetas eléctricas, llamada Bolt Mobility, el 15 de mayo . “Con menos coches y más patinetas sería más fácil y seguro circular por las ciudades”, aseguró el jamaiquino.

Usain Bolt no ha perdido tiempo en hacer negocio con las patinetas eléctricas.

El atractivo de estos vehículos es que son veloces, seguros y ecológicos. “Queremos que los ciudadanos eviten los trancones y que podamos hacer la ciudad un poco más eficiente. Las patinetas están vigiladas en tiempo real, lo que las hace muy seguras”, afirmó Jonathan Calmus, copropietario de la empresa colombiana, Cosmic Co.

Cada una de las ‘scooters’ cuenta con un sistema GPS y un geolocalizador de la compañía. Según la empresa, tienen camionetas que recogen los monopatines después de las 11 de la noche todos los días en donde los usuarios terminan su recorrido. Luego son trasladadas y ubicadas en los puntos de entrega.

Las mismas aplicaciones delimitan la zona por donde los usuarios pueden transitar. De este modo, las empresas se aseguran de encontrar y recoger los vehículos evitando lugares inseguros. La opción de dejar la patineta en cualquier lugar ha traído problemas con los transeúntes que se quejan por la invasión al espacio público.

Si estás pensando en un negocio a futuro, no ignores esta tendencia mundial.

No solo en Colombia circulan estos vehículos sin mayor regulación. Según el diario ‘La Nación’ de Argentina, en Buenos Aires, ciudad donde aún no están reglamentadas, hay un plan para incorporar las patinetas eléctricas al Código de Tránsito local antes de que “aprovechen el vacío legal para expandirse sin límite”.

Y, aunque parecen un invento reciente, el origen de las patinetas eléctricas y de los motores que las impulsan se remonta a finales del siglo XIX.

TODA UNA HISTORIA 

El término ‘scooter’ se utiliza para designar tanto las patinetas eléctricas como las motos de tamaño pequeño. De ahí que en la historia de los monopatines eléctricos aparezcan bicicletas, motos y patinetas, los tres tipos de vehículos de dos ruedas que fueron claves para la creación y el diseño de las patinetas eléctricas actuales y su motor.

En 1895, Ogden Bolten Jr. patentó su diseño de una bicicleta eléctrica, el primero de un vehículo eléctrico de dos ruedas de la historia. Bajo la varilla superior del marco, la bicicleta tenía un motor con una batería de 10 voltios. Fue un invento revolucionario porque, al igual que las ‘scooters’ modernas, no funcionaba con engranes. Aunque hoy en día se conservan los diseños originales de Ogden, él no recibió suficiente apoyo de los inversionistas y su invento nunca llegó a producirse.

Uno de los primeros vehículos de batería de dos ruedas.

El siguiente vehículo de dos ruedas eléctrico fue presentado durante el Stanley Cycle Show de 1897, festival de bicicletas y triciclos que se realizó en Londres. Se trataba de la Tandem Eléctrica Humber, una bicicleta de dos puestos que además del impulso eléctrico se ayudaba con los pedales manuales. Esta fue puesta a prueba en la Bol d’Or de 1899, carrera de bicicletas de París, donde la Humber presentó fallas mecánicas y fue remplazada por vehículos de gasolina. Una vez más, los vehículos eléctricos caían en el olvido.

Las bicicletas eléctricas permitieron desarrollar el motor de las patinetas modernas, pero el diseño tal y como lo conocemos ahora surgió en 1915, cuando la Autoped Company of Long Island City presentó el Autoped, el primer monopatín con combustible de la historia. Este era impulsado por un motor de gasolina y fue el medio de transporte preferido por la policía de Nueva York de la época. Cuatro años más tarde, en 1919, la empresa alemana Krupp se hizo cargo del Autoped, con tal suerte que solo lo produjo por dos años más.

La primera patineta eléctrica.

Las bicicletas eléctricas permitieron desarrollar el motor de las patinetas modernas, pero el diseño tal y como lo conocemos ahora surgió en 1915.

El siguiente paso en el desarrollo de las patinetas eléctricas y su motor fue en 1936, cuando nació Sovovel Electric, la primera empresa en fabricar motos eléctricas. Según Zoom Stryder, una de las marcas más reconocidas de patinetas eléctricas actualmente, debido al racionamiento de combustible causado por la guerra, las motos eléctricas de la empresa tuvieron un mayor éxito frente a sus antecesores eléctricos, pero no fue suficiente para mantener su producción. Después de la guerra, los usuarios dejaron de comprarla y volvieron a los combustibles tradicionales.

Desde hace más de cien años, los inventores de todo el mundo han intentado, sin mayor éxito, posicionar los vehículos eléctricos de dos ruedas en el mercado. En 1996, una firma reconocida decidió incursionar con estos productos. Ese año, Pegeout presentó la Peugeot Scoot’Elec, una motoneta eléctrica con tres baterías que tenían tecnología Saft, es decir, a base de níquel y cadmio.

La Scoot’Elec estaba equipada con un motor que alcanzaba la potencia de tres caballos de fuerza y velocidades de hasta 45 km/h. Su producción continuó durante los siguientes diez años y en el 2006, año de su retirada, Pegeout había fabricado 3.500 unidades, cantidad destacable teniendo en cuenta los anteriores vehículos eléctricos de dos ruedas.

Esta historia, que estuvo llena de muchos tropiezos, tanto técnicos como económicos –en la que lo eléctrico no encontró protagonismo entre los consumidores ni los empresarios– culmina en las patinetas eléctricas de ahora, que combinan el diseño del Autoped y el desarrollo de los motores eléctricos.

A causa del cambio climático, ahora los focos están sobre los nuevos medios de transporte con energías alternativas. Las patinetas son una solución viable para los problemas de tráfico y se han vuelto cada vez más populares, pero urge una regulación y un uso responsable.

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