«SOLO PUDE VER LOS ZAPATOS»

[dsm_typing_effect typing_effect=»VARIAS CONTAGIADAS CON VIH » _builder_version=»4.2.2″ header_text_align=»center» header_text_color=»#ffffff» header_font_size=»16px» background_color=»#e02b20″ custom_padding=»22px||22px||false|false»][/dsm_typing_effect]

Una mujer que participó en las protestas contra el gobierno de Nicaragua, quien logró huir a Costa Rica tras un periodo de detención, relató a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que a su llegada al país le diagnosticaron enfermedades de transmisión sexual, las cuales habría contraído luego de ser abusada por policías nicaragüenses, publica el periódico La Nación de Costa Rica.

Los abusos, relató ella, los cometieron cinco oficiales que golpearon y dispararon a las personas que amanecieron en una barricada, incluida ella.

El organismo interamericano obtuvo el testimonio en Costa Rica, en octubre de 2018. La CIDH reveló la historia en el informe que emitió en setiembre, en el cual se detallan los hallazgos de la gira en la que el organismo constató la situación de los nicaragüenses que buscaron refugio en Costa Rica.

El testimonio de la mujer se transcribe en el informe, de manera anónima.

«TENIENTE GUADALUPE»

«Ese día amanecimos en la barricada y cuando nos disponíamos a irnos a descansar, apareció la policía, y nos empezaron a disparar. Caímos presas 11 personas. Nos maltrataron, robaron y golpearon, nos pusieron armas enfrente y nos tomaron fotos.
Después nos revisaron y la teniente Guadalupe me hizo hacer cincuenta sentadillas desnuda. Posteriormente, abusaron de mí cinco policías. Yo solo pude ver los zapatos de quienes abusaron de mí, fueron cinco sujetos los que lo hicieron. «Luego de eso, me llevaron desnuda a la celda de mujeres, y más tarde me llevaron a (la cárcel) el Chipote en camioneta. En el Chipote empezaron de nuevo los insultos y los maltratos, especialmente en mi contra, porque yo era identificada como la líder de la organización (…).

“El 19 estuve en Diriamba (municipio ubicado al sur de Managua). En una casa de seguridad me curaron las heridas y luego, en esa misma fecha, nos fuimos en taxi a Rivas. En la noche nos llevan a la frontera y a las 4 a. m. del 20,cruzamos los 10 en parejas, por un “punto ciego”. Ahí mismo pedimos asilo en oficinas de Migración. Luego nos facilitaron una finca y me hicieron los exámenes de salud, donde me diagnosticaron infecciones de transmisión sexual”, contó la mujer.

VARIAS PERSONAS CONTRAJERON VIH AL SER VIOLADAS 

El reporte de la Comisión Interamericana cita un informe del Centro de Derechos Sociales de la Persona Migrante (Cenderos), al indicar que varias personas contrajeron el virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) u otras infecciones de transmisión sexual (ITS) luego de ser víctimas de violación mientras estuvieron detenidas en Nicaragua.

Dichas personas se enteraron de su condición al ingresar a refugios en Costa Rica, lo cual impactó su salud mental, según el informe.

La Nación procuró conocer más detalles sobre los hallazgos de Cenderos; no obstante, al cierre de este artículo, la organización no respondió las llamadas telefónicas que se les hicieron.

SALUD MENTAL 

De acuerdo con la Comisión, el Estado costarricense debería garantizar la atención de la salud mental de las personas que se vieron obligadas a salir de Nicaragua, con el fin de atender los daños provocados por las situaciones traumáticas y los tratos degradantes que experimentaron

La Comisión también expresó preocupación por el hecho de que a la mayoría de los nicaragüenses en necesidad de protección internacional se les imposibilita el acceso a servicios de salud pública, por carecer del seguro de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

De las 152 personas que dieron su testimonio al organismo regional, 64 dijeron haber necesitado atención médica, empero, un 90% no la obtuvieron, por carecer de seguro.

“La Comisión tuvo conocimiento de varios casos de personas nicaragüenses que sufrían distintas afectaciones (…) como heridas de bala, hipertensión, estrés postraumático, diabetes, gastritis, dolores musculares y óseos, insomnio, así como VIH, ITS, entre otros; las cuales requieren de una constante atención médica, tratamiento y provisión de medicamentos, y que al no encontrarse asegurados a la CCSS, se han visto desprotegidos y su estado de salud ha agravado”, reportó la CIDH.

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