¿QUIÉN ES JAIME BAYLY?

El próximo 19 de febrero, Jaime Bayly Letts, el periodista que en su programa de televisión que se transmite en Miami, Estados Unidos, dejó en ridículo al político Noel Vidaurre, cumple 55 años de edad después de haber nacido en el año 1965 en Lima, Perú.

De su entrevista al excandidato presidencial conservador se ha dicho mucho. Comenzó alabándolo, después se fijó en los calcetines coloridos de Vidaurre y lo acabó cuando le dijo que le había dado 25 minutos “generosísimos”, al escuchar posiciones en las que no estaba de acuerdo.

Noel Vidaurre en el programa de Jaime Bayly.

Y es que el viejo político conservador expresó que había que esperar hasta el 2021 para ganar las elecciones y así Daniel Ortega entregaría el poder, a lo que Bayly lo remató diciéndole prácticamente que era un iluso al creer que Ortega entregaría el poder en elecciones libre y que miraba que solo estaba esperando que Donald Trump hiciera lo que él no hace. 

NACIDO DE UN CONFLICTO DE PADRES

En entrevistas que ha brindado a diferentes medios de comunicación, Jaime Bayly ha dicho que su personalidad comenzó a forjarse al venir de un hogar en el cual su padre era un militar frustrado y su madre una monja frustrada que quería verlo ordenado como sacerdote.

Es bisexual. Cuando conoció a su actual esposa Silvia Núñez del Arco Vidal vivía con el periodista argentino, Luis Corbacho, a quien dejó para formar un hogar con la escritora, con quien han procreado una niña.

24 AÑOS MAYOR

En 2009, anunció su relación con Silvia Núñez, quien salió embarazada en 2010. El 21 de marzo de 2011, contrajeron matrimonio en la Corte de Miami, una semana antes de que naciera su hija Zoe. Silvia es una joven escritora, 24 años menor que Bayly, con dos novelas publicadas por Planeta Perú.

Hasta un libro sobre su relación matrimonial escribió.

Bayly ha escrito más de una docena de novelas, entre las que se destacan ‘La noche es virgen’, premio Herralde de Novela en 1997, y la obra ‘Y de repente, un ángel’, finalista del premio Planeta en 2005.

Asimismo, ha conducido programas de televisión durante casi 34 años, en los que ha entrevistado a cientos de líderes políticos y celebridades, siendo reconocido tanto por su particular manera de preguntar, como por sus regaños bien argumentados como los que recibió Noel Vidaurre.

“AUTODESTRUCTIVO”

El año pasado el cumplir 54 años de edad escribió: “Teniendo en cuenta toda la marihuana y la cocaína que consumí entre los veinte y los veinticinco años, y todas las pastillas para dormir que ingerí entre los cuarenta y los cincuenta años (no sé cómo me salvé de morir de una sobredosis), no deja de sorprenderme y maravillarme que, con lo autodestructivo que soy, siga vivo, respirando, hablando, escribiendo”.

Añadió que ha tenido mucha suerte, que ama a su mujer y sus hijas (tiene dos más de su anterior matrimonio). “Vivo en un lugar precioso. Hago lo que más me gusta, que es perseguir palabras, y, una vez que las capturo, decirlas o escribirlas. Soy feliz por eso. También soy feliz porque duermo mejor que nunca y ya no tomo pastillas para dormir, sino para regular mi bipolaridad”.

En esta foto con su hija mejor se desmiente el rumor de que usa peluca.

DESEÓ LA MUERTES DE ORTEGA, ALEMÁN Y ROSARIO MURILLO

En el año 2008 sorprendió con un escrito titulado “Las muertes deseadas”, entre las cuales, además de la de Fidel y Raúl Castro, George Bush, el papa Benedicto VI, Bill Clinton, Hugo Chávez y Evo Morales, estaban Daniel Ortega, Arnoldo Alemán y Rosario Murillo. Esto fue lo que escribió sobre los personajes de Nicaragua:

“… Al canalla de Ortega me gustaría verlo morir de viejo, calvo, sin dientes, condenado a cadena perpetua en una mazmorra de Managua, maloliente como su aliento pérfido, al lado de ese otro pillarajo y asaltante de caminos, el chancho Alemán. Y a la desalmada de su mujer, que dice ser poeta, me gustaría verla arder en la hoguera por encubrir y consentir los abusos sexuales que Ortega cometió con su hija adolescente”.

LO QUE DICE SER

“… soy esto, solo esto: escritor, periodista de opinión, hablantín de televisión, charlatán apasionado y pistolero, narrador de ficciones tristes, enemigo de las multitudes, ermitaño, monje laico, anacoreta, nefelibata, drogadicto de sustancias legales, trotamundos que no sabe dónde pasará su próximo cumpleaños (porque eso depende de mi mujer y mis hijas), padre de tres hijas, amante rendido de mi mujer, padre adoptivo de un perrito que me besa en los labios y la lengua, exiliado, apátrida, descendiente de ingleses alcohólicos, amante de todo lo inglés, burgués, derechista, libertario, agnóstico, amante del dinero, especulador, rentista, capitalista, ricachón, empresario e inversionista en las sombras, cincuentón, barrigón y feliz, redomadamente feliz, obscenamente feliz.

La infaltable pava que lo ha acompañado en su vida.

Tengo, pues, una suerte del carajo. Esperemos que la suerte siga acompañándome en este último tercio, hasta los ochenta años. Mientras tenga vida, seguiré cazando palabras, aprehendiéndolas, atrapándolas con una red imaginaria, como si fueran mariposas, diciéndolas en público, escribiéndolas en privado”.

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