¡Reyes magos eran iraníes!

¡Reyes magos eran iraníes!

¡Reyes magos eran iraníes!

El único indicio de la existencia de los Reyes Magos aparece en el Evangelio de Mateo, Cap. 2 versículos del 1 al 12. «»Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: ‘¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo»». Por extraño que parezca, ninguno de los otros tres evangelistas los nombran, sobre todo llama la atención que Lucas no lo haga ya que según se dice escribió su evangelio y «»Los hechos de los Apóstoles»» que la virgen María le platicó directamente.

Pero la historia muestra que más que reyes y magos que venían de tres continentes diferentes, Europa, Asia y África, ellos eran hombres sabios con conocimientos en astronomía que provenían del Oriente, probablemente de Persia, lo que hoy sería Irán.

Existen relatos que hablan de la posibilidad de que hayan sido no tres sino cuatro y posiblemente hasta doce reyes que visitaron a Jesús, sin embargo, la historia más conocida indica que lo más probable es que hayan sido solo tres por el número de regalos que presentaron a los padres de Jesús en el pesebre. Incienso por ser dios; oro por ser rey; y mirra por ser hombre, tres diferentes elementos cuyo valor comercial en aquellos días era muy alto.

La palabra mago procede del persa «»mogu»», que significa «»el que observa y estudia los astros»». Dichas palabras parecen provenir a su vez de la palabra «»magu»», nombre dado a los sacerdotes persas en la religión zoroástrica.

Los persas eran grandes estudiosos de los astros.

Se podría decir que eran una especie de astrónomos con una fuerte influencia de tratar de interpretar algunos símbolos en el cielo. Los judíos, que sufrieron del destierro en Babilonia, conocieron la categoría de «»magos»» de dichos sacerdotes persas, lo cual podría dar lugar a que san Mateo los denominara de dicha forma.

La leyenda dorada de los Reyes Magos nació en el siglo IV de nuestra era. Se encuentra en el Opus imperfectum in Mattheum redactado en latín por un escriba iraní cristiano.

Primera imagen de los reyes magos con indumentaria persa.

Para la inocencia e ilusión de los niños, los Reyes Magos se vienen acercando y se les puede ver simbolizados en el cinturón de Orión sobre las estrellas Alnilam, Alnitak y Mintaka.

*GOOGLE LE RINDIÓ HOMENAJE

*EL CALENDARIO MÁS EXACTO

Omar Khayyam nació en Nishapur, entonces capital selyúcida de Jorasán, actual Irán, el 18 de mayo de 1048 y falleció el 4 de diciembre de 1131 de la era cristiana. Fue un hombre con un espíritu único y una mente avanza para su tiempo que disfrutó de los placeres de la vida y del conocimiento humano.

Estudió matemáticas y astronomía; reformó el calendario musulmán, cultivó el derecho y las ciencias naturales; pero su gran pasión fue descubrir los misterios del universo, las pasiones humanas y la existencia misma.

Una de las grandes transformaciones que realizó Omar Khayyam y tal vez la más sorprendente, fue con respecto al calendario zoroástrico, que los persas habían conservado tras la islamización de Persia debido a su exactitud, pero las investigaciones realizadas en materia del tiempo y las tablas astronómicas, le permitieron corregir un error en la medición de los días.

Con una precisión sorprendente, para el nuevo calendario que se llamó yalalí por orden de Malik Shah I (quien también se llamaba Yalaledín), Jayam calculó la duración del año con una exactitud pasmosa y con un margen de error de un día en 3770 años, menor aún que el del calendario gregoriano que es de un día en 3330 años, que se comenzó a usar en Europa desde el 15 de octubre de 1582.

De esta manera, el calendario yalalí se implantó el 15 de marzo de 1079 y es el calendario empleado actualmente en Irán y Afganistán.

«Mis tetas son más importantes que nada»

«Mis tetas son más importantes que nada»


Su esposa, conocida en el barrio como «La tabla» (se ve que no le gustaba), no aguantó más. Desde hacía años soñaba con modificar su cuerpo, que tanto la acomplejaba. Y cuando vio la oportunidad, no la dejó pasar. Después de todo, habrá pensado la mujer, no sólo lo hacía por ella.

Así fue que hace unos días, esta mujer de 35 años de un barrio humilde de la Juárez 3, agarró los 70 mil pesos (3 mil 800 dólares) que su marido había juntado con su flamante aguinaldo y se fue a Monterrey, México,  a operarse los senos y las nalgas.

El pobre marido, que apodan «El mofles», se enteró unos días después, cuando su esposa le envió una foto de su «nuevo» cuerpo y un texto donde le explicaba por qué se había robado la plata, que estaba destinada para tener otro hijo.

“Lo siento mucho cariño, pero mis tetas son más importantes que nada. Tener otro hijo puede esperar, yo llevo toda una vida acomplejada con mi cuerpo. Espero que lo entiendas, nos vemos a la vuelta amor. Un besito, te quiero”, le escribió.

Las fotos que la mujer mandó a su marido.

Sin embargo, parece que el hombre, también de 35 años, no lo entendió. Porque fue a la comisaría e hizo la denuncia del robo de los 70 mil pesos.

El denunciante les explicó a los policías que después de 4 años de matrimonio y 2 hijos, ella insistía que merecía esa operación
​»para verse mejor para su él», pero contó que esta desafortunada acción «le ha jodido la vida».

Según el testimonio del hombre, el dinero estaba destinado a tener un tercer hijo en este próximo 2020. Y acompañó la denuncia con copias de los mensajes de su esposa, y fotos donde se la veía bajando del camión de Monterrey, y justo antes de entrar a la clínica.

El amar y el querer, lección de El Princípito

El amar y el querer, lección de El Princípito

El amar y el querer, lección de El Princípito


El pasado mes de abril, El Principito de Saint-Exupéry cumplió 76 años, esta obra mágica ha sabido como pocas perpetuarse en el tiempo y en las memorias; tanto de pequeños como de mayores y viene a ser como un libro de consultas cuando se tiene dudas sobre la existencia misma, en este caso sobre el amar y el querer.

Sobre esto, en El Principito hay un episodio que está por encima del resto, es en el que el protagonista habla con una rosa, la única que existe en su pequeño planeta dando unos significados distintos a dos palabras llenas de sentimiento. En este caso, Saint-Exupéry nos está dando una lección magistral a la hora de diferenciar el amor y el querer, dos palabras que muchas veces nos parecen lo mismo, pero que sin embargo son cosas muy distintas.

“-Te amo –le dijo el Principito.

-Yo también te quiero –respondió la rosa.

-Pero no es lo mismo –respondió él, y luego continuó- Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.”

El Principito nos viene a decir, que querer es un concepto que hemos cubierto con buenas emociones, sin embargo, no es tan bueno como parece. Querer es esperar, esperar algo de alguien, por ejemplo, que nos correspondan con cariño, que la otra persona cambie, que se quede a nuestro lado, querer es apegarse a las personas y a las cosas, esto conlleva a los enganches que nos traen sufrimiento y dolor, porque nos apegamos a ellas desde nuestras necesidades, esperamos que la otra persona nos llene el vacío que tenemos dentro y eso es muy difícil de conseguir, porque cada uno tiene una necesidad distinta. No nos sentimos realizados, entonces queremos que nos quieran, para no sentirnos tan solos. Y entonces, cuando no tenemos reciprocidad, aparece el sufrimiento, cuando la otra persona, no nos corresponde o no lo hace de la misma forma, nos sentimos frustrados y decepcionados. Querer es esperar y muchas veces se espera en vano.

Querer es posesión, en cambio el amor no es egoísta ni posesivo, si de verdad amas a una persona, no tienes necesidad de poseerla.

En cambio amar es distinto, o eso nos dice este niño y aunque es una palabra que nos da miedo y cierto vértigo, no es tan inabarcable como nos creemos. En ocasiones, la gente, la ve una palabra tan grande y con tanto significado, que huye para no enfrentarse a ella, para no vivirla, porque cree que tarde o temprano traerá sufrimiento, pero amar es desear lo mejor para el otro, aun cuando se tengan caminos distintos, metas diferentes, porque sabes, que este en algún momento se juntarán.

Amar te permite que seas feliz con muy poco. Amar es un sentimiento desinteresado, que sale desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

“-Ahora lo entiendo –contestó ella después de una larga pausa.

-Es mejor vivirlo –le aconsejo el Principito”

Solo podemos amar lo que conocemos, lo que vivimos con intensidad, esa persona que tenemos delante, por ejemplo. Amar significa tirarse al vacío, confiar en la vida y el alma. Y ese vacío merece la pena, y aunque al principio nos de vértigo, conlleva una gran felicidad por dentro, porque sabes, que pase lo que pase, saldrás adelante, ya que la otra persona estará ahí siempre, a tu lado, esperando que caigas para levantarte, esperando a que llores, para secar tus lágrimas, esperando que te pierdas para volver a encontrar el camino. Cuando amas, le das a la otra persona parte de tu corazón para que se pose sobre él. Cuando amamos a alguien, lo aceptamos tal cual es, con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas, permanecemos siempre a su lado, buscando dejar trocitos de felicidad en cada momento. Pero el amor también tiene que ser correspondido, sino muere y tiene que hacerse abriendo el corazón, adentrarse en él sin miedo, y aunque la otra persona tenga algo de pánico de abrirse tanto, tiene que saber que si hay amor, jamás le hará daño después de confiarle sus secretos más profundos, en definitiva, hay que dejarse amar para saber que es el amor. Quizás esto en un principio cree un abismo, porque en nuestra cabeza siempre está la duda del dolor, pero en esta vida, nadie gana sin apostar y arriesgarse. Tenemos que grabar a fuego la idea de que el amor no duele. Por eso el amor hay que padecerlo, no sufrirlo. Padecer sus fases, sus emociones, sus aventuras, sus bonitos recuerdos…el sufrir es para el querer.

Cuando amas a esa persona, al principio puede ser duro, porque quizás no se cree ese sentimiento que sale dentro de ti, quizás duda de cada cosa que haces, porque no se cree que sea real, pero no podemos culpar a nadie por lo que sienta en ese momento, lo único que nos queda es seguir mostrándole que no es un espejismo, que es puro como el agua de una fuente, aunque asuste, aunque produzca mareos, provenientes, en la mayor parte de los casos de las dudas que tiene dentro y si esta huye, no hagas nada, quédate y mírala en su carrera, nadie puede huir eternamente…

Cuando amamos, damos todo sin pedir nada a cambio. Amar es conocerse a uno mismo y dejarse conocer por la otra persona, que sepa de tus alegrías, de tus gustos, de tu felicidad, pero también de las cosas que te enfadan, tus luchas, tus errores, tus vértigos, tus miedos. Cuando se ama alguien, se le da espacio en el corazón para ser su confidente, su amante, su pareja, su amigo, su copañero.

Muchos sabemos que se puede amar en la distancia, lo sabemos cuándo se siente a la otra persona cerca y estás tranquilo, ¿cuantas historias habrá ahora en las que no pueden estar juntos, pero lo están en sus pensamientos?

Y hay una frase muy sabia en el budismo se dice que si “quieres” a una flor, la arrancas para tenerla contigo, y si “amas” a una flor, la riegas todos los días y la cuidas. El amor hay que trabajarlo un poquito cada día, y eso lo sabía el Principito, por eso perdía el tiempo con esa flor, porque la amaba. Lo hizo hasta que supo que no sería correspondido, porque la flor no lo amaba, solo lo quería. Entonces, nuestro amigo decidió volar, la flor era demasiado vanidosa y se creía demasiado importante, pero en realidad, necesitaba a El Principito como el aire, porque llenaba ese vacío de dentro de ella.

La flor representa lo que amamos, por lo que luchamos, por lo que nos esforzamos, por lo que escalamos montañas con nuestras manos…Pero muchas veces, ese amor no es correspondido de la misma manera, la flor, o su actitud representa también esto, personas que perjudican a otras sin darse cuenta, personas egoístas, narcisistas. La flor era vanidosa, pues se sentía única ante la mirada de El Principito (no había otra), se sentía cuidada, querida, sin darse cuenta que toda su importancia venia del amor que le daba El Principito, ya que sin él, sería una flor más en medio de un vasto campo multicolor, dependía de él para poder vivir.

“Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor” –El principito.

Y ahora pensaremos que es una incongruencia esta frase, ya que vienen amar y querer juntas, dentro de un mismo significado, pero está claro, que el querer dentro del amor es distinto. Se ama queriendo, pero jamás se quiere esperando. Hagan caso a ese niño de pelos rubios rizosos y que dice venir de un lejano planeta minúsculo, él y esa rosa nos han hecho comprender una gran diferencia entre dos conceptos muy parecidos y que radican en nuestro corazón, él ha conseguido que comprendiésemos algo que no consiguieron todos los amores que han pasado por nuestra vida y se han marchado, y ahora sabemos, que si aprendiésemos esta lección antes, quizás hoy aun permaneciesen con nosotros, queriendo y sobre todo amando y todo sin dolor y tristeza. Nunca es tarde, porque sabemos que siempre tenemos a alguien amándonos, solo tenemos que dejarnos amar. Vuelve pronto Principito.

JORDI CICELY

JORDI CICELY

Escritor

Nace en Lugo, España (1978). Comienza a escribir a los veintiséis años, durante su primera crisis de ansiedad y lo que en un principio sería una terapia curativa, se convierte en una forma de vida. En esta etapa saca una gran cantidad de relatos y lo que será la base para su primera novela Las princesas de El Dorado.

Patinetas eléctricas están dominando el mundo

Patinetas eléctricas están dominando el mundo


Los pies sobre una base que permite esquivar el tráfico sin contaminar, el cuerpo impulsado por un motor eléctrico capaz de generar hasta 500 W de energía, las manos sobre mangos de goma dirigiendo dos ruedas que llegan a los 25 km/h: así se siente conducir una de las patinetas eléctricas que están dominando el mundo y cuyo diseño se originó en 1915.

¿Cuál es el el impacto ambiental que generan las patinetas eléctricas?

En ciudades como San Francisco, Washington, Ciudad de México y Madrid, las patinetas eléctricas se han convertido en un transporte rápido que además es amigable con el medioambiente. Colombia no se queda atrás; desde el 2018. aplicaciones como Cosmic Co, Grin y Movo prestan el servicio.

Estos vehículos pueden recorrer 40 kilómetros con solo una carga y, aunque su velocidad máxima es de 25 km/h, la regulación en varias ciudades establece que su límite dentro de las vías secundarias es de 20 km/h.

La creciente oferta de ‘scooters’ eléctricas surge como una respuesta al tráfico en las grandes ciudades. “Me parece más rápido que un Uber o que mi carro, además ahorro lo del parqueadero”, afirma María Pujana, usuaria de este medio de transporte en Bogotá, Colombia.

Incluso Usain Bolt, exatleta olímpico y ganador de múltiples premios, se sumó al negocio de las ‘scooters’ eléctricas. Luego de su breve paso por el fútbol, Bolt lanzó en París su marca de patinetas eléctricas, llamada Bolt Mobility, el 15 de mayo . “Con menos coches y más patinetas sería más fácil y seguro circular por las ciudades”, aseguró el jamaiquino.

Usain Bolt no ha perdido tiempo en hacer negocio con las patinetas eléctricas.

El atractivo de estos vehículos es que son veloces, seguros y ecológicos. “Queremos que los ciudadanos eviten los trancones y que podamos hacer la ciudad un poco más eficiente. Las patinetas están vigiladas en tiempo real, lo que las hace muy seguras”, afirmó Jonathan Calmus, copropietario de la empresa colombiana, Cosmic Co.

Cada una de las ‘scooters’ cuenta con un sistema GPS y un geolocalizador de la compañía. Según la empresa, tienen camionetas que recogen los monopatines después de las 11 de la noche todos los días en donde los usuarios terminan su recorrido. Luego son trasladadas y ubicadas en los puntos de entrega.

Las mismas aplicaciones delimitan la zona por donde los usuarios pueden transitar. De este modo, las empresas se aseguran de encontrar y recoger los vehículos evitando lugares inseguros. La opción de dejar la patineta en cualquier lugar ha traído problemas con los transeúntes que se quejan por la invasión al espacio público.

Si estás pensando en un negocio a futuro, no ignores esta tendencia mundial.

No solo en Colombia circulan estos vehículos sin mayor regulación. Según el diario ‘La Nación’ de Argentina, en Buenos Aires, ciudad donde aún no están reglamentadas, hay un plan para incorporar las patinetas eléctricas al Código de Tránsito local antes de que “aprovechen el vacío legal para expandirse sin límite”.

Y, aunque parecen un invento reciente, el origen de las patinetas eléctricas y de los motores que las impulsan se remonta a finales del siglo XIX.

TODA UNA HISTORIA 

El término ‘scooter’ se utiliza para designar tanto las patinetas eléctricas como las motos de tamaño pequeño. De ahí que en la historia de los monopatines eléctricos aparezcan bicicletas, motos y patinetas, los tres tipos de vehículos de dos ruedas que fueron claves para la creación y el diseño de las patinetas eléctricas actuales y su motor.

En 1895, Ogden Bolten Jr. patentó su diseño de una bicicleta eléctrica, el primero de un vehículo eléctrico de dos ruedas de la historia. Bajo la varilla superior del marco, la bicicleta tenía un motor con una batería de 10 voltios. Fue un invento revolucionario porque, al igual que las ‘scooters’ modernas, no funcionaba con engranes. Aunque hoy en día se conservan los diseños originales de Ogden, él no recibió suficiente apoyo de los inversionistas y su invento nunca llegó a producirse.

Uno de los primeros vehículos de batería de dos ruedas.

El siguiente vehículo de dos ruedas eléctrico fue presentado durante el Stanley Cycle Show de 1897, festival de bicicletas y triciclos que se realizó en Londres. Se trataba de la Tandem Eléctrica Humber, una bicicleta de dos puestos que además del impulso eléctrico se ayudaba con los pedales manuales. Esta fue puesta a prueba en la Bol d’Or de 1899, carrera de bicicletas de París, donde la Humber presentó fallas mecánicas y fue remplazada por vehículos de gasolina. Una vez más, los vehículos eléctricos caían en el olvido.

Las bicicletas eléctricas permitieron desarrollar el motor de las patinetas modernas, pero el diseño tal y como lo conocemos ahora surgió en 1915, cuando la Autoped Company of Long Island City presentó el Autoped, el primer monopatín con combustible de la historia. Este era impulsado por un motor de gasolina y fue el medio de transporte preferido por la policía de Nueva York de la época. Cuatro años más tarde, en 1919, la empresa alemana Krupp se hizo cargo del Autoped, con tal suerte que solo lo produjo por dos años más.

La primera patineta eléctrica.

Las bicicletas eléctricas permitieron desarrollar el motor de las patinetas modernas, pero el diseño tal y como lo conocemos ahora surgió en 1915.

El siguiente paso en el desarrollo de las patinetas eléctricas y su motor fue en 1936, cuando nació Sovovel Electric, la primera empresa en fabricar motos eléctricas. Según Zoom Stryder, una de las marcas más reconocidas de patinetas eléctricas actualmente, debido al racionamiento de combustible causado por la guerra, las motos eléctricas de la empresa tuvieron un mayor éxito frente a sus antecesores eléctricos, pero no fue suficiente para mantener su producción. Después de la guerra, los usuarios dejaron de comprarla y volvieron a los combustibles tradicionales.

Desde hace más de cien años, los inventores de todo el mundo han intentado, sin mayor éxito, posicionar los vehículos eléctricos de dos ruedas en el mercado. En 1996, una firma reconocida decidió incursionar con estos productos. Ese año, Pegeout presentó la Peugeot Scoot’Elec, una motoneta eléctrica con tres baterías que tenían tecnología Saft, es decir, a base de níquel y cadmio.

La Scoot’Elec estaba equipada con un motor que alcanzaba la potencia de tres caballos de fuerza y velocidades de hasta 45 km/h. Su producción continuó durante los siguientes diez años y en el 2006, año de su retirada, Pegeout había fabricado 3.500 unidades, cantidad destacable teniendo en cuenta los anteriores vehículos eléctricos de dos ruedas.

Esta historia, que estuvo llena de muchos tropiezos, tanto técnicos como económicos –en la que lo eléctrico no encontró protagonismo entre los consumidores ni los empresarios– culmina en las patinetas eléctricas de ahora, que combinan el diseño del Autoped y el desarrollo de los motores eléctricos.

A causa del cambio climático, ahora los focos están sobre los nuevos medios de transporte con energías alternativas. Las patinetas son una solución viable para los problemas de tráfico y se han vuelto cada vez más populares, pero urge una regulación y un uso responsable.

Coca, la herencia de los incas

Coca, la herencia de los incas

Los chasquis o mensajeros en el imperio inca masticaban la hoja de coca para darse energías y eso les permitía recorrer grandes distancias, siendo ellos y los nobles y sacerdotes los que tenían su uso reservado, porque era considerada una planta de los dioses, hasta que llegaron los españoles y su consumo se hizo popular en todos los territorios antes controlados por los incas.

Pero los colonizadores al ver que la hoja de coca podía ser una buena fuente de ingresos la usaron para pagar los impuestos y al observar que los indígenas realizaban jornadas inimaginables, entre ellas, extraer oro y plata de las minas, decidieron permitirla.

Durante los dos primeros siglos de dominación española, la coca siguió siendo una costumbre exclusivamente propia de Sudamérica y no fue hasta mediados del siglo XIX cuando despertó gran interés, coincidiendo con los viajes de algunos destacados naturalistas europeos por Sudamérica, que les permitió observar cómo la consumían los nativos y las proezas físicas que les permitía realizar. Su estudio fue acompañado por el intento de aislar el principio activo, que logró por primera vez en 1855 el químico alemán Friedrich Gaedcke (1828-1890), quien le dio el nombre de eritroxilina, por la familia, el género y el nombre científico de la planta (Erythroxylum coca).

LA HOJA DE COCA


La hoja de coca se obtiene de un arbusto originario de Sudamérica, de las zonas cálidas y húmedas de los Andes (Colombia, Bolivia y Perú). La historia del uso de la planta de coca es casi tan larga como la humanidad. Existen restos arqueológicos que demuestran su consumo en la zona noroeste de Perú, en una fecha tan temprana como el sexto milenio antes de nuestra era. Las ruinas encontradas en lo que en otra época fueron casas, contienen hojas de coca mascadas y piedras con alto contenido en calcio, con las que habrían obtenido la cal necesaria para liberar los alcaloides de la hoja.

Albert Niemann explicó en su tesis doctoral, publicada en 1860, los pasos necesarios para aislar el principio activo mediante un proceso más refinado que el empleado por Gaedcke, describió sus propiedades y le dio el nombre de ‘cocaína’. Las hojas necesarias para el trabajo se las proporcionó su profesor en la Universidad de Gotinga, Friedrich Wöhler, quien, a su vez, las había conseguido gracias al viaje del doctor Carl Scherzer alrededor del mundo. Bastantes años después —en 1898—, Richard Willstätter (1872 –1942) conseguiría describir su estructura y obtener la molécula mediante síntesis química.

Buena muestra del interés que suscitó en los medios científicos en aquella época fue la labor del neurólogo y fisiólogo italiano Paolo Mantegazza (1831 – 1910), que viajó a Sudamérica y, tras observar el uso que los nativos hacían de ella, probó a consumir las hojas durante un tiempo. Tan entusiasmado quedó con sus cualidades que en 1858 escribió un artículo titulado “Sulle virtù igieniche e medicinali della coca e sugli alimenti nervosi in generale” (“Sobre las virtudes higiénicas y medicinales de la coca y sobre la nutrición nerviosa en general”), donde describió sus beneficios sobre el rendimiento físico y mental. También le dedicó un capítulo en su principal obra sobre drogas, Quadri della natura umana. Feste ed ebbrezze (“Descripción de la naturaleza humana. Fiestas y ebriedades”). Él mismo hizo un buen uso de esta y otras sustancias, y estaba convencido de que un hombre adulto puede utilizarlas en abundancia sin inconvenientes.

EL VINO MARIANI

La coca parecía una panacea que Europa acababa de redescubrir, y en medio de ese ambiente favorable y cargado de optimismo positivista, el burgués emprendedor con formación científica de finales de siglo no podía dejar pasar la oportunidad. Para aprovechar sus bondades y evitar tener que mascar las hojas junto con alguna sustancia alcalina aparecieron diversas presentaciones comerciales. La más conocida y prestigiosa fue, sin duda, el Vino Mariani, obra del corso Ángelo Mariani (1838 – 1914). Le ayudó en la tarea su primo, el doctor Charles Fauvel (1830 – 1896), un laringólogo que se dedicaba a tratar los problemas de garganta de los cantantes de aquella época mediante la aplicación de tintura de coca y a utilizarla como agente anestésico en las operaciones. Mariani —que siempre afirmó ser farmacéutico, aunque no constara que hubiese cursado la carrera en ninguna universidad—, como buen hombre de negocios, no podía entender que a nadie se le hubiera ocurrido la idea de combinar coca con vino. En aquel tiempo eran muy famosos los vinos tonificantes, ya que el alcohol es un buen vehiculante para muchos medicamentos, y de paso el vino lograba disimular el mal sabor de los principios activos de la coca.

En 1863, Mariani creó el producto que le inmortalizaría, el Vino Mariani. Se lo administró a una actriz que sentía deprimida, quien mejoró tan rápidamente que lo recomendó a todos sus compañeros. Además de por sus excelentes cualidad tónicas y terapéuticas, el éxito de Mariani se debió al uso de un vino de Burdeos de primera calidad y un sabor excelente. Aunque nunca quiso revelar la fórmula, ésta consistía en algo tan simple como sesenta gramos de hojas de coca pulverizadas, sumergidas durante diez horas en un litro de vino con una graduación alcohólica del 10% al 15%. Basándonos en el contenido medio en cocaína de las hojas de coca, su producto no podía contener demasiada cantidad del alcaloide. Un litro podía tener entre 150 y 300 miligramos de cocaína. Sin embargo, sus adeptos decían sentir una agradable sensación de bienestar y una estimulación positiva, nunca excesiva. La explicación se conoció a principios de los noventa del siglo XX, aunque se sospechaba desde hace mucho tiempo. Varios grupos de investigadores comprobaron que, en presencia de alcohol, la cocaína se metaboliza en el organismo en forma de una sustancia llamada cocaetileno, y de este modo los efectos se perciben como más positivos, más eufóricos y con mayor duración gracias a su acción sobre los neurotransmisores serotonina, noradrenalina y dopamina. El mecanismo parece consistir en la inhibición de los transportadores de la serotonina, la noradrenalina y la dopamina, con lo que aumentaría el nivel de estos neurotransmisores en las sinapsis neuronales.

PAPAS, REYES Y ESCRITORES 

El Vino Mariani se hizo muy famoso y su autor se convirtió en una figura célebre. Numerosas personalidades lo tomaron por razones terapéuticas y recomendaron su consumo al público, entre ellos escritores como Zola, Verne, Dumas y Conan Doyle, y actrices como Sarah Bernardt. También parte de la realeza europea fue cliente de Mariani: la reina Victoria de Inglaterra, el rey Jorge I de Grecia y el rey Alfonso XIII de España. Incluso dos papas, Pío X y León XIII, se declararon bebedores entusiastas del famoso vino de coca. No es necesario decir que el avispado empresario utilizó los nombres de estos usuarios para hacerse publicidad. También publicaba folletos que enviaba a los médicos y que insertaba en los periódicos. Escribió un libro como forma de dar a conocer las virtudes de la coca, de su vino y de los otros productos que fabricaba. Por cierto, el Vino Mariani siguió existiendo hasta 1963, casi cincuenta años después de su muerte.

Como era de esperar, poco después del éxito comercial de Mariani surgió toda una legión de competidores que intentaron seguir sus pasos con otras preparaciones efectuadas con los mismos ingredientes, pero ninguno de ellos logró ni una pequeña parte de lo que él había logrado. Las marcas estadounidenses que le hacían la competencia contenían un poco más de cocaína, lo que indujo a Mariani a incluir más cantidad del alcaloide en la variedad norteamericana de su producto. En cualquier caso, en sus preparaciones nunca añadió el alcaloide directamente, sino hojas de coca de la mejor calidad.

NACE LA COCA COLA 

Uno de los imitadores del Vino Mariani fue John Pemberton (1831 – 1888), un honorable caballero del sur de los Estados Unidos que había luchado con el ejército confederado, que en su juventud había estudiado química farmacéutica en la universidad y que en 1869 se había establecido en Atlanta para dirigir un negocio de productos medicinales elaborados por él mismo. Después de haber inventado jarabes expectorantes, purificadores de la sangre y artículos de cosmética, habiendo leído sobre las virtudes de la hoja de coca e inspirado por el éxito que en Europa consiguió el Vino Mariani (que también se comercializaba en Estados Unidos), creó en 1884 su French Wine Coca, una imitación del producto original de Mariani, pero más potente, ya que contenía —además de las preceptivas hojas de coca y del vino como vehiculante— nuez de cola como fuente de cafeína y damiana, una planta con propiedades tonificantes y afrodisíacas. De acuerdo con la mentalidad norteamericana, su publicidad tenía un carácter más popular y sensacionalista que los vinos medicinales europeos, y los folletos incidían en que servía para tratar los problemas nerviosos, los digestivos, el agotamiento físico y mental, la jaqueca y la neuralgia. También se presentaba como vigorizante general y afrodisíaco, además de una ayuda para los adictos al opio, la morfina o el alcohol.

El negocio marchó moderadamente bien al principio, pero en 1886 un acontecimiento iba a decidir el destino de su producto. La ciudad de Atlanta aprobó la prohibición del alcohol por un período experimental de dos años. Era allí muy fuerte el movimiento defensor de la abstinencia, cuyo principal representante fue el reverendo Sam Jones, una especie de predicador integrista. A fin de evitar problemas, Pemberton realizó experimentos para obtener un producto similar sin vino, manteniendo la hoja de coca y la nuez de cola. La nueva bebida se vendió por primera vez en la Farmacia de Jacob, como preparado medicinal, el ocho de mayo de 1886. No se dispensaba en botellas, sino utilizando fuentes de refrescos (fuentes de soda, soda fountains en inglés), con el típico grifo que expulsa el líquido a presión. En el interior se colocaba el sirope concentrado, que después se mezclaba con dióxido de carbono y agua para formar la bebida que se vertía en el vaso y que consumía el usuario. De esta forma, al combinar la invención de Pemberton (eliminando el vino) con agua y dióxido de carbono (agua con gas), se obtuvo la Coca-Cola, que al principio se vendió a cinco centavos el vaso, y cuyo nombre, caligrafía y logotipo fueron idea de Frank Robinson, socio de Pemberton. La denominación fue bastante afortunada por hacer alusión al contenido (coca y nuez de cola), por ser fácil de recordar debido a su brevedad y por resultar llamativa gracias a su aliteración (repetición del sonido ‘k’).

LAS PRIMERAS BOTELLAS DE COCA COLA

También fue Robinson el encargado de colocar el primer anuncio con el lema ‘Beba Coca-Cola’ en la marquesina de la farmacia. La Coca-Cola se publicitó al principio como preparado medicinal para tratar la dispepsia y los dolores de cabeza, pero pronto se presentó también como bebida refrescante. Esta tendencia se fue acentuando a medida que Asa Griggs Candler (1851 – 1929) —un ambicioso empresario que no reparaba en los métodos empleados con tal de conseguir sus objetivos— se fue haciendo con el control total de la empresa, lo cual conllevaba también ser el propietario de la fórmula original. Después de muchos embrollos legales, de los que Candler salió triunfante gracias a su falta de escrúpulos, a que Pemberton falleció el 16 de agosto de 1888, a que a su hijo Charley Pemberton le interesaban más las mujeres y las fiestas que los negocios, y a que disponía de dinero de sobra para pagar abogados —mientras que sus rivales, los primeros socios de Pemberton, no lo tenían—, el empresario se convirtió en dueño absoluto de la compañía. Tras varios años de expansión instalando fuentes de soda en bastantes ciudades, en marzo de 1894 la Coca-Cola fue embotellada por primera vez.

Los inicios del siglo XX vieron cómo la bebida triunfaba a nivel internacional y se transformaba en símbolo del emprendedor estadounidense. Sin embargo, antes de conseguir todo eso, Candler tuvo que resolver dos problemas. El primero consistía en convertir un producto comercializado como remedio medicinal en bebida refrescante de consumo habitual. Esto no implicó mayores problemas gracias al cambio en el modo de hacer publicidad y en los eslóganes utilizados desde entonces (lo que actualmente llamaríamos ‘marketing’), tareas en las que era todo un experto. El segundo problema era más difícil. A medida que se aproximaba el cambio de siglo, en la sociedad norteamericana habían ido proliferando los movimientos que promovían la abstinencia del alcohol y de las demás drogas, a las cuales se culpaba de la creciente delincuencia. A la Coca-Cola le creaba mala fama que su fórmula incluyera coca. De hecho, muchos clientes, al pedirla en algún establecimiento, utilizaban el nombre de dope (‘droga’); además, corría el rumor de que fomentaba la adicción a la cocaína. Candler defendió durante varios años la presencia de coca en su bebida, si bien todos los indicios apuntan a que en la década de los noventa rebajó sustancialmente la cantidad original de Pemberton.

Sin embargo, a finales de siglo ya estaba convencido de que debía eliminar definitivamente todo rastro de la sustancia, pero con ello se exponía a que la bebida perdiera parte de sus propiedades estimulantes (y por tanto parte de las ventas) y a tener problemas legales por no cumplir con la denominación (la ‘coca’ de ‘Coca-Cola’). Convencido de la necesidad del cambio, en 1901 —mediante algún procedimiento que ignoramos— intentó suprimir la cocaína presente en la bebida; sin embargo, no lo consiguió, ya que un análisis de 1902 mostró que todavía contenía trazas. Por ello, en 1903 firmó un contrato con un laboratorio químico de Nueva Jersey para que eliminara toda la cocaína de las hojas de coca que utilizaba. A partir de entonces, la Coca-Cola conservó su denominación, pero la materia prima ya no incluía su alcaloide característico. Para redondear su plan, Candler hizo todo lo que pudo para borrar los testimonios que recordaran que su bebida había llevado cocaína alguna vez. Todavía debió aguantar varios juicios relacionados con el contenido en hojas de coca descocainizadas y en cafeína, pero los superó sin mayores dificultades. Y como suele decirse, el resto es historia. La compañía Coca-Cola se convirtió en una multinacional de gran relevancia y en símbolo de la cultura estadounidense. Allí donde llega la influencia de los Estados Unidos está presente la Coca-Cola; tanto que durante mucho tiempo se la ha asociado a los intereses internacionales de este país, con todo lo que esto conlleva.

Las botellas de Coca Cola en sus diferentes épocas.

COCAÍNA: DROGA PERJUDICIAL

Volviendo a la cocaína, su uso fue bastante reducido hasta 1883, año en que un médico militar, Theodor Aschenbrandt, compró un suministro a la compañía farmacéutica Merck para utilizarlo en los soldados durante unas maniobras e informó sobre sus efectos beneficiosos a la hora de soportar la fatiga física, en un artículo que publicó poco después. El joven doctor Sigmund Freud, que se encontraba en una etapa difícil de su vida —sufría melancolía y fatiga crónica— leyó el artículo, obtuvo más información sobre las hojas de coca y se decidió a probar la cocaína. Todo un nuevo mundo se abrió ante los ojos de quien años más tarde sería el fundador del psicoanálisis. Se sintió como nunca se había sentido, recomendó tomar la droga a su novia y a sus amigos, la utilizó en su práctica médica y escribió varios artículos (“Über Coca”, “Beitrag zur Kenntniss der Cocawirkung”, “Nachträge Über Coca”, “Über die Allgemeinwirkung des Cocains”) que tuvieron amplia difusión y fueron en gran parte los responsables de la popularización de la sustancia. También llegó a sugerir su uso como anestésico, pero su colega Karl Koller se le adelantó y a él se atribuye esta aplicación en las operaciones oculares.

Las aparentemente infinitas aplicaciones terapéuticas de la cocaína causaron una gran euforia en el ámbito de la medicina y la farmacología, lo mismo que había sucedido unos años antes con la hoja de coca. Las compañías farmacéuticas Merck y Parke, Davis & Company comenzaron a producirla. El optimismo reinaba por doquier, pero pronto surgieron problemas derivados del abuso, que se hicieron públicos y sirvieron para que los sectores más conservadores exigieran su control. Por ejemplo, se supo que Freud quiso curar con cocaína la adicción a la morfina que su amigo, el profesor Ernst von Fleischl-Marxov, utilizaba para soportar el dolor neuropático que sufría desde hace años. Al principio proporcionó fuerzas al paciente y le permitió reducir la dosis de morfina, pero pronto creció su tolerancia a la droga y tuvo que aumentar considerablemente la cantidad consumida, con lo que acabó sufriendo una psicosis cocaínica y su salud quedó definitivamente arruinada. Es evidente que fue el abuso —en una persona predispuesta por la patología que ya padecía—, y no la sustancia en sí, lo que causó estos problemas, pero a los prohibicionistas nunca les han interesado estos pequeños —aunque importantes— detalles. Varias autoridades médicas, entre ellas el doctor Erlenmeyer, afirmaron que la cocaína era una droga perjudicial y que causaba adicción. De todas formas, se siguió vendiendo libremente en las farmacias, y el buen uso o el abuso se dejó al libre arbitrio de cada uno. El mismo Freud, después de haberla utilizado durante varios años, abandonó su consumo sin ninguna molestia.

Y LLEGÓ LA PROHIBICIÓN

Los prohibicionistas fueron sumando fuerzas, y en diciembre de 1914 Estados Unidos aprobó la Harrison Act, ley que regulaba el consumo de varias drogas, entre ellas la cocaína. Gran parte del mundo civilizado quiso seguir el ejemplo, y aunque la Conferencia de La Haya de 1912 no dejó nada decidido porque fue suscrita por pocos países, en 1913 y 1914 se convocaron nuevos encuentros para que la firmaran más.

La aplicación de las primeras leyes prohibicionistas podía haber sido bastante irregular a nivel internacional, pero Inglaterra sugirió incorporar los acuerdos de La Haya dentro del Tratado de Versalles —el que puso fin a la Primera Guerra Mundial en 1919—, con lo que a hurtadillas se consiguió que prácticamente todos los países suscribieran el acuerdo firmado por unos pocos en 1912.

Los subsiguientes tratados internacionales sobre drogas han ido incrementando el control, hasta el extremo de que la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 decretó también la prohibición del uso de la hoja de coca, excepto para fines médicos y científicos.

Al cementerio dentro de un bus

Al cementerio dentro de un bus

Mario Mairena Martínez

Mario Mairena Martínez

Periodista


En el mundo ocurren cosas que pareciera que no se le vendrían a la mente a nadie, pero pasan. De los entierros en los que se lleva al difunto en hombros, jalado por caballos o un carro funeral y la gente detrás, ahora ocurre que inventaron un bus para que el ataúd vaya dentro junto a familiares y amigos que no quieren que el desfile hacia la última morada sea público. 

Pero no solo eso. En un pueblo del Reino Unido, un amante de los buses se dio «el placer» de ser llevado al cementerio dentro de un bus que prestó uno de sus amigos en vida, quien confesó que lo hizo porque sabía del amor que el fallecido tenía por ese tipo de vehículos. 

En Holanda, la empresa Royal Beuk, que se caracterizaba por proporcionar lujosos autos para transportar a familiares y amigos de los fallecidos en un funeral, tomó la iniciativa de construir un bus funerario que llevará al fallecido y 26 miembros de la familia los que irán en el interior del vehículo en asientos redondos con mesas. Algo así como las velas en Nicaragua donde se ponen mesas para servir café y rosquillas, con la diferencia que esto es a puro lujo, como quien dice para los Pellas, los Ortiz Gurdián o… ustedes imaginen, pero les damos la pista de que es amante de los buses. 

El modelo de este bus ha sido denominado  Van Hool EX11L. el que lleva fncionalidades modernas requeridas, como un elevador extendido y pesado, una puerta central más ancha y un accesorio de ataúd seguro, los que se han instalado «para proporcionar una procesión funeraria digna». 

AMIGO PRESTÓ SU BUS 

El sepelio del señor Bob Hicks en un pueblo del Reino Unido.

Mientras, en Woodley, un pueblo del Reino Unido, un desfile funerario se llenó de curiosidad, amistad y pasión, ya que el cuerpo del señor Bob Hicks, quien contaba con 76 años de edad, fue llevado al cementerio dentro de un bus que prestó su amigo, Tim Wale. 

«Era un entusiasta de los autobuses desde muy joven», dijo su hija Sharon, a quien siempre le contaba una historia relacionada con buses y era que siendo niño había salido con su madre y desapareció y más tarde un oficial de la Policía lo llevó de vuelta diciendo que se había subido en un bus para ir a dar un paseo.

El curioso funeral de un inglés.

Bob ttrabajó para los autobuses de Thames Valley como conductor y también había sido director de orquesta. Más tarde tuvo que retirarse de su trabajo soñado debido a su salud, pero mantuvo su pasión por los autobuses.

Sharon agregó: «Todavía asistía a las reuniones de autobuses y tenía una colección de autobuses modelo en casa. Conocía a mucha gente en el área y le encantaba viajar en autobuses toda la vida. Los autobuses eran su vida y todo lo que siempre había querido hacer». 

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